Imagen cortesía de: Wealthdaily

Últimamente, se ha destapado una “guerra” entre los países más ricos del planeta. Pero no nos referimos a una guerra como a un conflicto bélico, sino a una competencia.

¿Competencia de qué? De rascacielos. Como principales protagonistas, están Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y China. Ya tienen varios años superando récords, compitiendo a ver quién puede llegar más alto. Emiratos Árabes Unidos ha logrado quedarse en la cima con el edificio más alto del mundo y de la historia, el Burj Khalifa, con nada menos que 828 metros de altura.

El segundo después de este es la Torre de Shanghái, China, midiendo 632 metros. Ambos tienen alturas extremadamente impresionantes. El Burj Khalifa se ha consagrado como el más alto del mundo por muchos años, pero está en construcción una torre que promete destronarlo… hablamos del Kingdom Tower.

Arabia Saudita, el nuevo competidor

Se ha sumado un nuevo rival a esta competición. Y es que en Yeda, ciudad de Arabia Saudita, se está construyendo el Jeddah Tower, mejor conocido como Kingdom Tower. Esta torre medirá un poco más de 1.000 metros. Sí, más de un kilómetro de altura, logrando superar al Burj Khalifa por más de 170 metros.

Tiene una base triangular, para ofrecer mayor resistencia al viento. Será usado como torre con uso mixto, ya que tendrá un hotel cinco estrellas “Four Seasons”, y áreas para uso oficinal, y residencial, de lujo. Contará con unos 58 ascensores en toda su estructura, y se calcula que podrán llegar a la  cima en un minuto y medio, aproximadamente. Recordemos que estos ascensores tienen que ir en contra de la gravedad y subir a un kilómetro de altura, nada más y nada menos; así que la velocidad que alcanzan es sorprendente. Sea como sea, esta torre es impresionante. ¡Y la guerra entre países seguirá! Quién sabe hasta qué altura llegarán.

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