Imagen cortesía de: Belelú.

Los jóvenes de hoy en día suelen llevar un ritmo de vida más agitado al que llevaban años atrás. Uno de los factores que inciden en este hecho puede ser la expansión de la tecnología, así como la dependencia a esta. Si se desequilibran en sus hábitos de sueño, puede verse alterado lo que los científicos llaman Reloj Biológico Central, el sistema que funciona desde el cerebro, controlando los ritmos circadianos.

Se presentan de este modo cronotipos, que resultan de la variedad de relojes biológicos existentes, en tanto cada persona tiene un solo reloj biológico, propio, individual y cambiante a medida que crece.

El cronotipo determina cuando una persona suele mantenerse alerta y en qué momentos presenta letargo, o cual es el espacio del día durante el cual el organismo prefiere permanecer en actividad y en cuales en reposo. Pudiera graficarse como una línea que representa nuestra actividad, que durante el día sube y baja formando ondas que reflejan el grado de atención o compromiso físico.

Estudios sobre el noctambulismo en jóvenes

Un estudio concluyó que mucho letargo diurno y el ser noctambulo son dos factores que exponen a los jóvenes a problemas emocionales, académicos y de conducta. Concluyeron que un periodo de sueño corto no influye en áreas como la autodisciplina y la interacción social, pero la somnolencia excesiva durante el día, propia del cronotipo nocturno, sí radica en el bienestar emocional y conductual de los adolescentes.

Por otra parte, otros estudios dejaron ver que el cronotipo nocturno es común o se refleja en aquellos adolescentes cuyos comportamientos son considerados de alto riesgo (drogadicción, alcoholismo, riesgos sexuales, riesgos para la salud [embolias y diabetes], trastornos del ánimo, entre otros). Para los adolescentes resulta crucial mantenerse dentro del cronotipo diurno conforme a los hábitos ya desarrollados.

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